¿Cuánto sabes del barrio que inspiró la Acuarela Potosina?
Con la presentación escrita a cargo del Presidente Municipal, Enrique Galindo Ceballos, que reconoció el trabajo del historiador José Alberto Juárez Miranda y avaló la publicación del libro El Barrio de San Miguelito 1597-1767, se presentó en la Facultad de Ciencias de la Información el 24 de abril y después en el Palacio Municipal el pasado 29 del mismo mes.
El libro, de 166 páginas, posee una basta bibliografía; cada argumento del quehacer histórico se reafirma en sus bases documentales que nos hablan de los barrios de San Luis Potosí, aunque se resalta más el que ennoblece a la identidad potosina con la famosa composición de Acuarela Potosina del compositor Pepe Guízar y la gran interpretación de Jorge Negrete.
El Director de Cultura del H. Ayuntamiento, Martín Juárez Córdova, sostuvo que al municipio le interesa mostrar al mundo todas las tradiciones y la amplia cultura potosina. Por ello, la publicación de la obra del historiador Juárez Miranda responde a ese compromiso que la autoridad municipal cita en su presentación:
“Quiero reconocer y agradecer ampliamente el trabajo del autor, José Alberto Juárez Miranda, quien con paciencia, rigor académico y un profundo amor por la historia local, ha reconstruido con claridad y detalle el origen, la organización política y la vida cotidiana de San Miguelito durante los siglos XVI al XVIII. Su aporte no solo ilumina el pasado de este barrio, sino que también contribuye a entender la identidad misma de nuestra ciudad”.
Por su parte, la Maestra Adriana Mata Fuente comentó aspectos interesantes de la obra histórica a los alumnos de la carrera de Ciencias de la Información, como la importancia del mismo por ser un elemento clave para la investigación y rescate de la historia.
El autor aprovecha muy bien los recursos que posee como investigador, bibliotecario, historiador y gestor de archivos. Siendo un buen entrevistador, en su afán por encontrar fuentes inéditas, se dedicó a investigar cómo era el popular barrio poco después de la fundación de la Ciudad de San Luis Potosí.
El libro consta de dos amplios capítulos:
- En el primero, el escritor se desenvuelve en los antecedentes a la llegada de los españoles, la pacificación del Gran Tunal, los primeros establecimientos de españoles y pueblos de naturales, hasta las delimitaciones territoriales de los barrios. También hace comentarios valiosos sobre otros barrios como El Montecillo, San Sebastián, Tlaxcala, San Juan de Guadalupe y Tequisquiapan.
- En el segundo capítulo, Juárez Miranda habla de las formas de gobierno del tradicional barrio, así como las facultades y obligaciones de cada funcionario.

El libro posee interesantes mapas, litografías y la imagen de cómo estaba conformado el Gran Tunal, llamado así “por la abundancia de cactáceas” (pág. 23), sitio geográfico donde habitaron innumerables grupos nómadas desde mayas, aztecas, tlaxcaltecas y otros más.
“Del lado de San Luis, formaba parte de la Gran Chichimeca la zona del centro, media y el altiplano, sitios habitados por naturales chichimecas, pero también había negritos, pames y otros llamados mascorros y salineros” (pág. 25).
En su charla durante la presentación, el autor insistió en que San Miguelito pertenecía antiguamente a la periferia del centro de San Luis. En la pág. 63 cita:
“En el caso de San Miguelito, la frontera con la capital de la Alcaldía Mayor de San Luis Potosí literalmente era un muro: el de la Huerta del Convento de San Francisco; para el resto de los pueblos indígenas, excepto San Sebastián, el elemento que servía de frontera era la zanja o corriente, hoy calle o circuito Reforma”.
Aclara que los títulos de fundación de pueblos como San Miguelito fueron elaborados en los siglos XVII y XVIII para cuidar sus propiedades. Ejemplo: un acta de bautizo fechada el 16 de marzo de 1597, donde quedó asentado el registro de un indígena cuyos padres eran naturales de Querétaro y, al igual que los padrinos, vecinos del pueblo de San Miguelito (pág. 70).
Juárez Miranda reconoce la labor del Ex arzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero, quien fue párroco de San Miguelito y apoyó la investigación del autor en fuentes documentales de primera mano, como libros de bautizos y matrimonios.
También cita la aportación de Don Primo Feliciano Velázquez (pág. 71), sobre los traslados de los títulos de fundación y otros documentos propiedad de las tierras del pueblo de San Miguel 1597-1768.
El autor muestra un croquis del siglo XVII del pueblo de San Miguel (Fuente: Galván. Arquitectura y urbanismo, entre pp. 46 y 47).
El pueblo se fundó gracias a otros pequeños poblados que juntos hicieron comunidad: San Miguel, San Francisco y la Santísima Trinidad. Según el autor, resaltando al Padre Montejano y Aguiñaga:
“La fundación se remonta a 1597, fecha en que el alcalde mayor de San Luis Potosí dio a Francisco Jocquineque y demás indios tlaxcaltecas, 2500 varas de tierra en cuadro a partir de la huerta de San Francisco, para formar la villa de San Miguel, San Francisquito y la Santísima Trinidad…” (pág. 82).
El libro presenta diversos documentos en versión paleográfica para facilitar la lectura.
En conclusión, la obra de José Alberto Juárez Miranda es un completo trabajo de excelencia investigativa que vale la pena leer. Con respeto total a los derechos de autor, se enumeran las páginas y citas del mismo para realizar esta nota informativa.
