SALUD EMOCIONAL DE POLICIAS Y PERITOS TAMBIÉN IMPACTA LA CALIDAD DE LAS INVESTIGACIONES: PUENTE GALLEGOS

SALUD EMOCIONAL DE POLICIAS Y PERITOS TAMBIÉN IMPACTA LA CALIDAD DE LAS INVESTIGACIONES: PUENTE GALLEGOS

La presión de trabajar con escenas del crimen, evidencia sensible y situaciones de alto riesgo no termina cuando concluye una intervención. Para la criminóloga Selena Guadalupe Puente Gallegos, directora de la sede San Luis Potosí de la Academia de Formación Pericial e Investigación Criminal (AFPI), el componente emocional de quienes participan en una investigación debe dejar de verse como un asunto secundario, pues puede repercutir directamente en su desempeño profesional.

La especialista planteó que policías, peritos y ministerios públicos requieren una preparación que vaya más allá del conocimiento técnico y los procedimientos establecidos, debido a que las condiciones en las que desarrollan su trabajo también pueden afectar su capacidad de actuación.

“Nuestras autoridades cada día realizan un trabajo relevante, complejo y de alto riesgo”, señaló Puente Gallegos, al considerar que ese nivel de exigencia requiere un respaldo institucional permanente.

Desde su perspectiva, reconocer el trabajo de quienes participan en la investigación criminal no es suficiente. La preparación debe acompañarse de herramientas que permitan enfrentar las exigencias cotidianas de la función.

“Se les debe respaldar con más que reconocimiento: con certificaciones y capacitaciones constantes”, afirmó.

Pero dentro de esa preparación existe un aspecto que, advirtió, con frecuencia queda relegado: la estabilidad emocional.

La presión también puede llegar al trabajo científico

Para Puente Gallegos, la capacitación no debe entenderse únicamente como el dominio de protocolos, técnicas periciales o procedimientos policiales. También debe contemplar el estado emocional de quienes toman decisiones y procesan información durante una investigación.

La especialista considera que el acompañamiento psicológico y la contención emocional son componentes necesarios para quienes desarrollan estas funciones.

“Si no tiene acompañamiento psicológico y contención emocional, su juicio científico y su actuación en campo se ven comprometidos”, sostuvo.

La advertencia cobra especial relevancia en investigaciones donde una actuación incorrecta puede afectar desde el procesamiento de una escena hasta la valoración posterior de los indicios.

Por ello, su propuesta apunta a una visión más amplia de la profesionalización: no basta con que el personal sepa qué debe hacer; también necesita condiciones que le permitan hacerlo adecuadamente frente a escenarios de presión y alto impacto.

No todo se resuelve desde una sola institución

Otro de los puntos que Puente Gallegos considera determinantes es la coordinación entre las distintas autoridades que intervienen en una investigación criminal.

Policías, peritos y ministerios públicos cumplen funciones diferentes, pero sus actuaciones forman parte de una misma ruta. Cuando esa división de responsabilidades no está clara, pueden generarse duplicidades, invasión de funciones o fallas que terminan afectando el desarrollo de una investigación.

“Y un punto central: fortalecer el trabajo interinstitucional”, planteó.

Para la directora de la AFPI, la coordinación no significa que una autoridad sustituya a otra, sino que cada participante tenga claridad sobre sus responsabilidades y respete las competencias del resto.

“Cada autoridad conozca, respete y ejecute su función sin invadir ni duplicar”, explicó.

El propósito final, dijo, es que esa colaboración permita que una investigación avance de manera ordenada desde el primer contacto con los indicios hasta su presentación ante los tribunales.

Una investigación que llegue completa al juicio

La apuesta, en este sentido, no se limita a mejorar el trabajo en el lugar de los hechos. La especialista coloca la coordinación institucional como una pieza necesaria para que el resultado de una investigación pueda sostenerse durante las distintas etapas del proceso penal.

La capacitación técnica, el acompañamiento emocional y la delimitación de responsabilidades forman parte, desde su perspectiva, de una misma necesidad: profesionalizar integralmente a quienes intervienen en la investigación criminal.

Puente Gallegos resumió esa finalidad al señalar que se requiere una dinámica institucional que permita que “la investigación fluya de manera científica, legal y eficiente hasta el juicio oral”.