Diana Batres anota su nombre en Guinness
El 28 de febrero de 2026, Diana Batres, la talentosa bailarina y artista circense potosina, anotó su nombre en los récord Guinness con dos cifras: la cabellera más fuerte con el peso cargado por una mujer.
El escenario fue el Teatro de la Paz, con testigos potosinos que le dieron un rotundo aplauso por su audacia. El primer récord fue de 14 segundos cargando peso sostenido mientras estaba suspendida sólo por su cabello; el anterior récord era de 125 kilos y Batres lo superó con 189 kilogramos.
El segundo reto fue más duro: cargó a tres seres humanos que en conjunto pesaron 122.48 kilogramos, suspendida únicamente por su cabello, y la hazaña duró 25 segundos. Además, para sorpresa de todos, cargó una motocicleta como último número ofrecido como obsequio a sus miles de seguidores.

El público aplaudió también a las compañías de danza como Vértika, Danzul, Unidanza, Quetzal y Macuixóchitl, que dieron bellos números en el escenario.
Ella ha representado orgullosamente a México en espectáculos en Egipto, Corea, Alemania, Dubái, Emiratos Árabes, además de países latinoamericanos y recorrer el país. Licenciada en Danza y en Economía, Diana Batres desde niña sabía que iba a ser artista y este año cumplió 12 años festejando en espectáculos en Colombia, Perú y Ecuador en 2026.
“Soy muy práctica, siempre quise estudiar danza, aunque mi papá no quería, pero le di el gusto de hacerme economista por él. Gracias a Ricardo Torres, mi maestro, quien me enseñó la filosofía de la vida”.
La potosina festeja en su escuela de danza Vertika. Empezó en teatro musical, ha creado bellas coreografías en su espectáculo y es juez certificada estatal en danza.
Ella recuerda mucho a Arturo Castillo, con quien se inició y le dio ideas en acrobacias con telas; fue la primera potosina en realizar aéreos con telas. Recordó que Cats fue una hermosa obra y El Libro de la Selva en las que participó en sus inicios, para lo cual se especializó y enseguida le llovieron contratos fuera de San Luis Potosí.
“Tengo suerte porque acabando mi carrera empecé a viajar a países como Corea, donde me trataron como a una verdadera artista, recibí un trato muy diferente”.
Explica sobre Vertika:
“Nació de la necesidad de poner mi tela, lo hacía en la gimnasia antes de entrenar y así surgió mi idea. Necesitaba ese espacio propio y como había viajado mucho ya había visto escuelas aéreas; la mía está inspirada en una escuela que vi en Querétaro. Yo acepto desde los 6 años de edad hasta donde se pueda, para todo tipo de personas hay cosas interesantes para realizar”.
Lo hizo de manera genial en su propia tierra, San Luis Potosí. Un espectáculo de 10 segundos llenos de emoción.

