Investigación de la Facultad de Psicología de la UASLP detecta señales tempranas de dificultades de comprensión lectora.
La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) cuenta con evidencia que apunta a la posibilidad de identificar desde el primer grado de primaria a estudiantes que podrían desarrollar dificultades de comprensión lectora, a partir de la evaluación de habilidades relacionadas con el lenguaje oral y la respuesta que tienen ante la enseñanza.
La investigación fue desarrollada por la Dra. en Psicología Blanca Flor Camarillo Salazar, docente e investigadora en el área de lectura y aprendizaje de la Facultad de Psicología de la UASLP, quien durante cuatro años estudió la evolución de más de 200 niñas y niños de escuelas públicas del entorno urbano de San Luis Potosí. Explicó que el proyecto surgió ante los resultados desfavorables que se han registrado en comprensión lectora y la necesidad de pasar de una detección tardía a un enfoque preventivo. “Me hizo también preguntarme qué pasaría o qué podría pasar si pudiéramos identificar estas dificultades antes de que aparezcan”, señaló.
Los resultados permitieron observar que determinadas habilidades del lenguaje oral pueden ofrecer información importante para anticipar quiénes podrían presentar dificultades lectoras al finalizar segundo grado e iniciar tercero. Entre ellas se encuentran la capacidad para contar y recrear historias, identificar sus elementos esenciales y desarrollar habilidades narrativas. “Las habilidades del lenguaje oral pueden llegar a predecir con un alto grado de predictibilidad quiénes van a desarrollar y quiénes no van a desarrollar estas dificultades de lectura”, explicó la investigadora.
Camarillo Salazar destacó que la comprensión lectora es fundamental para el aprendizaje, ya que a partir de los primeros años de primaria gran parte de los conocimientos de asignaturas como ciencias, matemáticas, geografía y otras áreas se adquieren mediante la lectura. Por ello, una dificultad para comprender textos puede traducirse en rezago académico y, posteriormente, limitar oportunidades educativas, profesionales y laborales. En este sentido, consideró necesario que las habilidades orales tengan un papel más relevante en los primeros años escolares, sin dejar de lado la enseñanza de la decodificación.
La investigación también incorporó pruebas de evaluación dinámica, mediante las cuales es posible observar no solamente lo que un estudiante sabe en un momento determinado, sino su capacidad para aprender cuando recibe instrucción. La especialista explicó que “esta respuesta a la instrucción, esta respuesta a las intervenciones es un indicador muy, muy potente del futuro desarrollo académico”. Agregó que la detección temprana permitiría trabajar de manera coordinada con docentes, psicólogos educativos, pedagogos y familias antes de que las dificultades sean evidentes, lo que puede resultar más efectivo que recurrir posteriormente a intervenciones remediales.
El trabajo contó con la asesoría de la Dra. Gabriela Silva Maceda, como directora de tesis; la Dra. Silvia Romero Contreras, como codirectora; y la colaboración de la Dra. Trina Spencer, de la Universidad de Kansas, quien participó en el desarrollo de los instrumentos de evaluación que fueron adaptados y explorados en población mexicana.
La investigación, recientemente concluida, generó además productos académicos y artículos científicos, mientras que la tesis se encuentra en proceso para su incorporación al repositorio institucional. “Queremos también desarrollar herramientas que sean útiles y aterrizables al entorno educativo, que podamos beneficiar a la población y que realmente podamos tener un impacto sobre todo a nivel educativo con estas herramientas”, concluyó.
