¿Dónde queda Nicaragua? Cómo es la economía en el país gobernado por Daniel Ortega
ste martes el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sacudió el tablero internacional tras anunciar que en la nación centroamericana ya no habrán elecciones. El hecho generó opiniones de todo tipo y claro, también la de Estados Unidos quien en voz de el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que no se mantendrán al margen ante lo que calificó como “dictadura”.
Pero vamos por partes, aunque pueda resultar un poco obvio es necesario ubica a Nicaragua en el mapa. El país famoso por sus volcanes, el gallo pinto y El Güegüense se ubica en Centroamérica, entre el océano Pacífico y el mar Caribe; colinda con Honduras y Costa Rica.
Su historia como nación independiente comenzó en el lejano 1838 y su capital es Managua. Aunque es una República presidencialista, desde el 2007 es gobernada por Daniel Ortega, quien se encuentra en el ojo del huracán por sus recientes declaraciones.
¿Cómo es la economía de Nicaragua?
A pesar de lo que pudiera pensarse, la economía de Nicaragua se ha estabilizado en los últimos años con un crecimiento económico de 3.5 a 4.5% aproximada. Los sectores agrícola, minera, remesas y comercio son sus principales motores, pus representan casi un tercio de su Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con Focus Economics.
Durante la 307ª Reunión del Consejo Monetario Centroamericano (CMCA), celebrada el 9 de julio de 2026, los bancos centrales de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana analizaron la situación económica regional e internacional y concluyeron que las economías de la región mantienen un desempeño sólido, pese a la incertidumbre global.
Las autoridades destacaron que la región seguirá creciendo en 2026 por encima del promedio de América Latina, impulsada por la demanda interna, las remesas, el turismo, las exportaciones y la estabilidad de sus sistemas financieros.

También señalaron que la inflación se mantiene moderada, aunque persisten riesgos derivados de las tensiones geopolíticas, los precios internacionales del petróleo y otras materias primas, las altas tasas de interés, una posible desaceleración de Estados Unidos y los efectos del fenómeno de “El Niño” sobre la producción agrícola y energética.
El Consejo reiteró el compromiso de los bancos centrales de monitorear el entorno económico y aplicar las medidas de política monetaria y financiera necesarias para preservar la estabilidad macroeconómica y financiera. Además, acordó fortalecer la cooperación regional y el intercambio de experiencias sobre innovación operativa y estrategias para enfrentar posibles presiones inflacionarias.
