Duralex, Sed Lex

Duralex, Sed Lex

Por: Eduardo Izar Robles

El artículo 87 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contiene el texto que debe decir el presidente de la república al protestar el cargo. Este es el mismo que deben de expresar todos los que asumen el poder y en el siguiente: protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la república que el pueblo me ha conferido, mirando todo el país bien y prosperidad de la unión y si así no lo hiciere que la nación se lo demande.

Esto significa que la autoridad que recibe un cargo debe observar la ley y así lo ha dicho la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuando afirma que la autoridad solo puede hacer lo que la ley le permite (principio de legalidad) en tanto que los ciudadanos solo pueden hacer lo que las leyes nos prohíban. Por eso dice DURALEX SED LEX, La Ley es dura, pero es la ley. Las autoridades sienten que la ley les impide hacer sus caprichos, que los limita, que es como un traje de hierro, que les impide actuar o moverse con toda libertad, por eso la evitan, la modifican o la aplican al capricho.

Se dice que las leyes, como los muelles significa que son elásticas, cómodas, blandas, mullidas. Se dice también que la ley debe aplicarse con gracia y a secas. A los amigos la ley con gracia y justicia y a los enemigos la ley a secas, esta era una expresión atribuida a Benito Juárez. También se habla de la ley Santos al estilo de Gonzalo N. Santos quien insultaba la ley Fuga, aquella según la cual le ordenaban a un detenido que corriera, para que tratara de escaparse y le dispararan y después justificaban su ejecución con la ley fuga. Santos también dijo: “Vamos a darle un poco de tormento a la Constitución, a la Ley”; y la modificó para alargar el periodo gubernamental de 4 a 6 años e instituyó el delito de abigeato porque él sí tenía ganado.

Salinas estableció la Ley del Moche y reformó la Constitución para vender el ejido, el petróleo, la minería, la educación, la salud, los penales, las carreteras, etc.

En fin, privatizar lo público, hacerlo privado y enriquecer a sus amigos y empobrecer el Estado. La ley limita al poder, las viejas leyes que organizaban la Suprema Corte de justicia de la nación, impedían las decisiones que se proponía López Obrador y por eso se reformó la Constitución y ahora, pobre Constitución, si fuera mujer sería la más violada del planeta, lleva 700 reformas en 136 artículos.

Honorato de Balzac decía: ‘Las leyes son como telarañas en las cuales pasan las moscas grandes y se quedan atrapadas las pequeñas’. La ley como la muerte, a todos nos alcanza, se afirma también que las leyes son como las salchichas, es mejor no ver cómo se hacen, quien lo ve, no cree en las leyes ni come salchichas. León Tolstoi tiene una frase: ‘es más fácil hacer leyes que gobernar, cualquiera diría que vivió en México.

Además del tormento a la Constitución de Gonzalo Santos, recuerdo que cuando llegó al gobierno Antonio Rocha, un potosino que había sido Secretario General de Gobierno, Diputado Federal, Senador, Ministro de la Corte, Procurador General de la República, un hombre de leyes, que toda su carrera la había hecho aplicando la ley y cuando quiso hacer la Plaza del Carmen, tenía necesidad de expropiar un pequeño lote que había en la superficie que hoy tiene la plaza, el problema era que lo tenía rentado una señora de apellido Blanco Noyola y se negaba a renunciar a su derecho de arrendataria, como la ley aplicable decía que cuando se transmitía la propiedad subsistía el contrato con el dueño anterior y esto dificultaba el desalojo; pues se tenía que hacer un juicio de desocupación.

Hizo una nueva ley, reforzó el artículo 2238 del Código Civil para que dijera: ‘Cuando la compra el estado para que en treinta días desocupe’. Así, aplicando esta ley en treinta días la sacó a ella y a otra señora que se negaba a desocupar un local al lado poniente de Palacio de Gobierno donde estaba el café, la oficina y el hotel colonial. Aquí resulta aplicable el dicho que reza: ‘¿A dónde van las leyes? A donde van los reyes’.

Horacio Sánchez Unzueta reformó la segunda vuelta en elecciones municipales en referéndum y en plebiscito, la segunda vuelta nada más duró una elección y desapareció y las dos últimas reformas nunca se aplicaron.”