EU y su nueva fase de colonialismo global
Colonialismo británico vs. expansión estadounidense
Para comprender es necesario retornar a la tradición histórica del imperialismo europeo. El colonialismo británico durante los siglos XIX y XX se basó en la conquista territorial, la explotación de recursos naturales y la sujeción política de pueblos enteros. Reino Unido controlaba vastos territorios de África, Asia y Oceanía, implantando sistemas de administración que generaron siglos de injusticias y legados traídos hasta hoy.
Estados Unidos, desde el siglo XIX, comenzó a adoptar rasgos expansionistas en su política exterior. La Doctrina Monroe de 1823, proclamada para rechazar la expansión europea en América, terminó siendo un “derecho” estadounidense para intervenir en el continente. Este discurso evolucionó en una justificación de dominio regional, como ocurrió en la crisis venezolana de 1895, donde Washington se involucró en un conflicto fronterizo entre Venezuela y Reino Unido bajo la doctrina, sentando las bases del intervencionismo norteamericano.

América Latina: una historia de intervenciones
América Latina ha sufrido recurrentemente las intervenciones de Washington. Desde Cuba hasta Nicaragua, desde Guatemala hasta Chile, la historia moderna del continente está marcada por golpes de Estado, invasiones, ocupaciones militares, operaciones encubiertas y apoyo a dictaduras.
Ejemplos:
- La invasión de Bahía de Cochinos en Cuba (1961), apoyada por la CIA para derrocar al gobierno revolucionario de Fidel Castro.
- El respaldo estadounidense a golpes de Estado en Chile, Guatemala y la participación en la Operación Cóndor durante la Guerra Fría.
- Las ocupaciones militares de Honduras, Nicaragua o República Dominicana durante el siglo XX.
- La invasión de Panamá en 1989, cuando Washington expulsó al general Manuel Noriega.
La operación en Venezuela
En enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Este hecho fue respaldado por sectores minoritarios de la comunidad internacional y criticado por gobiernos como Brasil y México, que denunciaron la violación de la soberanía nacional.
La justificación oficial fue la lucha contra el narcotráfico y la defensa de la seguridad nacional estadounidense. Sin embargo, especialistas en derecho internacional subrayaron que no hubo mandato del Consejo de Seguridad de la ONU ni una legítima amenaza que justificara esta acción.

Métodos de dominación
A diferencia del colonialismo británico, basado en ocupación directa, la expansión estadounidense contemporánea utiliza mecanismos más sofisticados:
- Dominio económico y financiero: sanciones, bloqueos y control de recursos estratégicos.
- Control político indirecto: apoyar o debilitar gobiernos según su alineación con intereses estadounidenses.
- Intervenciones militarizadas actuales: operaciones de fuerzas especiales bajo la bandera de la lucha contra el crimen transnacional o el terrorismo.
Resistencia en Venezuela, Cuba y México
La respuesta de los pueblos y gobiernos latinoamericanos frente a estas tendencias imperialistas ha sido firme en muchos casos. Venezuela, Cuba y México han manifestado su rechazo categórico a las intervenciones unilaterales.
Cuba, históricamente objetivo estadounidense desde la Revolución de 1959, enfrenta ahora presiones económicas que han recrudecido la crisis energética en La Habana.
Groenlandia: la nueva frontera
Un capítulo aparte se escribe con respecto a Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. El presidente Donald Trump expresó repetidas veces su interés en adquirir o controlar Groenlandia, bajo argumentos de seguridad nacional frente a Rusia y China.
La presencia de bases estadounidenses en Groenlandia data de la Segunda Guerra Mundial, pero el discurso ha pasado de cooperación militar a propuestas de anexión, recordando las etapas más agresivas del colonialismo europeo.

Implicaciones para América Latina
- Pérdida de soberanía.
- Fragmentación política.
- Desestabilización regional.
- Control de recursos.
- Normas internacionales debilitadas.
Respuesta colectiva y estratégica
- Fortalecimiento de organizaciones regionales como la CELAC y la UNASUR.
- Cooperación en defensa, economía y diplomacia.
- Promoción de mecanismos de integración económica que reduzcan la dependencia de EE.UU.
- Construcción de una narrativa geopolítica propia basada en soberanía y cooperación Sur-Sur.
Conclusión
La amenaza imperialista del siglo XXI no siempre se presenta con banderas y ejércitos coloniales visibles. Estados Unidos utiliza nuevas formas de dominación —militares, económicas, políticas— que buscan integrar pueblos enteros bajo su órbita de influencia.
Para América Latina, la defensa significa resistir estas tentativas de control y construir una alianza sólida entre nuestros pueblos y gobiernos. Solo desde la unidad podremos garantizar que el futuro de nuestra región lo decidamos nosotros, y no las potencias extranjeras.
